viernes, 31 de agosto de 2007

El huracán Twitter

El microblogging se legitima como recurso para obtener y producir noticias: mientras los diarios del mundo lo suman como canal de difusión, entre los periodistas ciudadanos nace una nueva forma de conectarse.



Para entender su potencial se podría recurrir a una situación hipotética. José, llamémosle José, camina por la calle y se topa con un hecho inusitado, que podría aparecer en la tapa de cualquier matutino. Podríamos suponer, por ejemplo, que José presencia una manifestación, una catástrofe o un atentado. José no tiene a mano una laptop para contar los hechos en su blog, pero como como casi todos los argentinos, sí lleva a todos lados su teléfono celular. Entonces, y antes que nadie, postea la noticia en su Twitter y da cuenta de los hechos a toda la comunidad twittera, que de esa forma accede a la información antes que nadie. Su única limitación: condensar todo lo que ve en 140 caracteres, es decir, no más de 20 palabras.


Ahora bien, ¿qué es Twitter? Lanzada en octubre de 2006, la plataforma es acaso la más conocida dentro del microblogging -mezcla de chat, red social y blog-, aunque también ofrecen esa posibilidad Pownce y Jaiku, y, para los que prefieren el español, TwiLove y México Diario. Pero recién en marzo de este año Twitter comenzó a pisar fuerte entre los usuarios de Internet, después de obtener un Web Award en la conferencia SXSW por "revolucionar el poder de la publicación de contenidos".

La consigna que plantea es simple: responder a la pregunta "What are you doing?" (¿Qué estás haciendo?) vía web o a través del celular. Las respuestas de sus usuarios, en cambio, trascienden la pregunta y alcanzan resultados disímiles; están los twitters literarios como el de Rayuela Project, que repasa la obra de Cortázar en posts de 140 caracteres, están los publicitarios, los noticiosos, los educativos y hasta los que nuclean a empresarios de pequeñas y medianas empresas.

"Twitter es como un cadáver exquisito en su conjunto, pero si lo desglosás, encontrás de todo: en algunos podés ver una línea narrativa coherente, tipos que te cuentan lo que hacen en el día. Y en el otro extremo podés encontrarte a alguno que tira frases bomba, guiadas por el simple hecho de querer ser mirado, o mejor dicho, leído", opina Florencia Goldsman, licenciada en Comunicación y usuaria de la plataforma. Algo parecido asegura Julia desde su perfil: "El twitter visto en primer plano es fascinante ruido, y en visión panorámica es una hermosa sinfonía".

De este lado del mundo, la red social llegó de la mano de los periodistas Darío Gallo y Pablo Mancini, que hace dos meses crearon Tuitiar con la idea de nuclear a una comunidad que crecía de forma acelerada. Hoy, los twitters que conforman esta red apenas superan los 500 miembros, pero se espera que en los próximos meses el número ascienda exponencialmente. "El objetivo de este proyecto es realizar entre todos una cartografía de cuántos y quiénes somos los usuarios de Twitter. Un mapa que construiremos sumando nuestros nodos", sueltan ellos en su blog.

Y, si bien su uso todavía se circunscribe más al chateo, las posibilidades que Twitter ofrece como generador de novedades son extensas. Aunque los diarios del mundo entero ya lo usan como canal para la difusión de noticias (Clarín.com también informa a través de este medio desde principios de mes), es posible que el verdadero potencial de la herramienta resida en permitir que las primicias sean contadas por sus propios protagonistas en tiempo real a través del teléfono celular y el acceso directo que ofrece a las mejores fuentes. Porque, ¿quién dijo que los protagonistas del mañana no tienen Twitter?

sábado, 25 de agosto de 2007

Música compacta Y bien Hi-Fi

Cuáles son los principales programas que permiten mejorar la calidad de las grabaciones digitales, nivelar volúmenes o reparar las pistas dañadas.


Miguel Distéfano.
next@clarin.com


Así como los gustos musicales varían según la persona, también difiere la forma de guardarla. Las canciones pueden ser transformadas o convertidas a diferentes formatos digitales. Es probable que la ciberdiscoteca sea más que heterogénea y que haya muchas canciones en formatos diferentes y grabadas con distinto volumen de sonido y calidad.

El formato más común, se sabe, es el MP3. Y la forma de grabación de este formato de compresión, que permite que una canción de 3 minutos ocupe sólo alrededor de 3 MB en la computadora, puede variar.

Así, al escuchar las canciones, habrá varias que se escuchen con un sonido más bajo, otras que tengan variaciones de volumen mientras se reproducen y otras que se oirán francamente mal. Pero, por suerte, hay programas que permiten efectuar algunas correcciones sobre los archivos para que suenen mejor. Por supuesto, no hay milagros: los archivos ya comprimidos no van a tener la misma calidad que unos grabados desde el vamos con todas las de la ley.


Control de calidad. Ahora bien, antes de proceder a iniciar las mejoras conviene ver cómo están los archivos. Para analizar su estado, es posible utilizar una herramienta como MP3 Tester, que examina todos los MP3 para ver si cumplen con un determinado estándar de calidad. Otra opción es EncSpot Basic, que muestra todos los datos de cada MP3 y permite saber si los archivos están dañados. Después de haber sido analizados se puede empezar con las mejoras. Para eso, existen varias opciones.

Para nivelar volúmenes se puede utilizar el soft MP3Gain, ideal para no tener que andar subiéndolos y bajándolos a cada rato. Algo parecido realiza MP3 Trim, pero le añade las funciones de añadir silencios o agregar efectos como el fade in/out.

Más completo aún es el MP3 Stream Editor, que además de editar los archivos permite reparar archivos que estén dañados. Incluye la opción para unir o dividir MP3, editarlos o convertirlos. Por su parte, MP3 Repair Tools es otra opción para modificar los archivos. Se encarga de borrar los comienzos y finales de los archivos pero ya desde el vamos aclara que es mejor hacer una copia de seguridad de los mismos, porque no ofrece garantías de lo que pueda pasar con esos archivos.

Uno de los principales programas que permiten la nivelación de los archivos de música digitales es MP3 Doctor. A pesar de su nombre, no es exclusivo, ya que también trabaja con los archivos WAV. Nivela el volumen de una o varias canciones en MP3, ya sea que unas se escuchen más bajas que otras o que tengan variaciones de sonido.

Sólo hay que seleccionarlas de la carpeta donde estén guardadas y hacer clic en Normalize. El programa las guarda con distinto nombre, así que es posible escuchar las dos versiones para comprobar la diferencia. MP3 Doctor también es capaz de editar una canción que tal vez tenga un silencio demasiado prolongado al principio, mientras que la función de Resample promete nivelar todos los archivos a diferentes formatos de calidad.

Los archivos podrán ser regrabados a un nivel estándar de calidad, para escucharlos mejor. Otras opciones son las de ecualización, Karaoke, Tempo y Pitch. La versión que se consigue en la Web permite modificar veinte archivos y después habrá que registrarse.


Bookmarks

Algunos programas son:

MP3 Doctor
www.mp3doctor.com
MP3 Repair Tools
www.drtag.de/en/
descriptionmp3rt.htm
MP3 Surgeon
www.mp3surgeon.co.uk/
MP3 Tester
www.bynasoft.com/
mp3test.php
EncSpot
www.guerillasoft.com/
Encspot/index.html
MP3 Gain
www.mp3gain.
sourceforge.net/
MP3 Trim
www.logiccell.com/
mp3trim
MP3 Stream Editor
www.3delite.hu/MP3SE/
MP3 Repair Tools
www.drtag.de/en/
descriptionmp3rt.htm
MP3 Doctor
www.mp3doctor.com

Discos rígidos en red : van conectados a varias computadoras

Con estos dispositivos, los equipos del hogar pueden acceder a los mismos archivos y compartir música e imágenes. Larry Magid.
next@clarin.com
Hoy en día no cuesta nada acumular cientos de gigabytes de datos. Unos cuantos MP3, las fotos de las vacaciones, películas y programas de televisión y, de pronto, el disco rígido de 80 gigabytes empieza a quedar chico. Conectar un disco rígido externo es la solución obvia, pero cuando todo el mundo en la casa quiere acceso al contenido en cualquier momento y desde cualquier habitación, el consumidor de datos necesita dar un paso más para llegar al almacenamiento conectado a una red.

La diferencia entre los discos rígidos externos comunes y los dispositivos de almacenamiento conectados a una red es sencillo. Si uno tiene computadoras conectadas al mismo router, tiene toda la infraestructura que necesita para una red de área local.

El software para conectar varias PC o Mac está incorporado en todas las versiones recientes de Windows y Mac OS X, de manera que los archivos de la computadora pueden ser accesibles a otras personas activando la función de compartir archivos. Se conecta un disco rígido externo a una de esas computadoras con un cable USB, y las personas en la red podrán acceder a los datos de esa unidad externa. Esto es así, al menos, mientras la computadora conectada a ese disco rígido esté funcionando y la unidad externa esté enchufada.

Si esa computadora estuviera apagada, el almacenamiento conectado a la red soluciona ese problema: es una unidad de disco rígido externo que se conecta al router por un cable Ethernet, de modo que todas las computadoras conectadas a ese router, por cable o en forma inalámbrica, pueden acceder a todo lo que se almacene allí.

La parte más difícil podría ser determinar qué unidades de los compartimentos de almacenamiento serán unidades de almacenamiento conectadas a la red. Muchos productos de ese tipo usan la palabra "compartido" para diferenciarse, pero en general la caja debería decir "almacenamiento conectado a la red" (network-attached storage o N.A.S., en inglés).

Otro dato: un dispositivo de almacenamiento conectado a la red usa un cable Ethernet, aunque también puede tener un puerto USB. En teoría, agregar un dispositivo de almacenamiento de red debería ser fácil. Se enchufa el cable eléctrico, se usa el cable Ethernet para conectar la unidad al router y se ejecuta el CD de instalación en una de las computadoras en red. Pero no siempre es así de fácil. Si bien la instalación no requiere esfuerzo en una máquina con Windows XP ni en una Mac con OS X pero, en principio, con Windows Vista no funciona.

Existe todavía otra variación flexible más en los dispositivos de almacenamiento conectados a la red, aunque un poco más cara: los routers inalámbricos con puerto USB para conectar una unidad externa.

A veces la mejor estrategia es mantener las cosas a un nivel simple. Si la necesidad de trasladar archivos entre computadoras es sólo ocasional, puede hacerse con un disco rígido externo USB independiente (algunos son de tamaño pequeño y lisos, de modo que se los puede trasladar de una máquina a otra como cualquier unidad de actualización).

Con cualquiera de los sistemas, no obstante, hay que pensar en tener una copia de seguridad de los archivos valiosos e irremplazables en un servicio de almacenamiento online o, también, guardarlos en CD o en DVD.


The New York Times y Clarín.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Los justos

Jueves 02 de Febrero, 2006

Los miércoles a las nueve de la noche, hora de Nueva York, la cadena norteamericana ABC emite una serie de televisión que me gusta. A esa misma hora un mexicano llamado Elías, dueño de un vivero en Veracruz, la está grabando directamente a su disco rígido, y tan pronto como acabe subirá el archivo a Internet, sin cobrar un centavo por la molestia. Tiene esta costumbre, dice, porque le gusta la serie y sabe que hay personas en otras partes del mundo que están esperando por verla. Lo hace con dedicación, del mismo modo que trasplanta las gardenias de su jardín para que se reproduzca la belleza.

A las once de la noche de ese mismo miércoles, Erica, una violinista canadiense de venticuatro años que ama la música clásica, baja a su disco rígido la copia de Elías y desgraba uno a uno los diálogos para que los fanáticos sordomudos de la serie puedan disfrutarla; distribuye esos subtítulos en un foro tan rápido como puede. No cobra por ello ni le interesa el argumento: lo hace porque su hermano Paul nació sordo y es fanático de la serie, o quizás porque sabe que hay otra mucha gente sorda, además de su hermano, que no puede oír música y debe contentarse con ver la televisión.

A las 3:35 de la madrugada del jueves, hora venezolana, Javier baja en Caracas la serie que grabó Elías y el archivo de texto que redactó y sincronizó Erica. Javier podría ver el capítulo en idioma original, porque conoce el inglés a la perfección, pero antes necesita traducirlo: siente un placer extraño al descubrir nuevas etimologías, pero más que nada le place compartir aquello que le interesa. Para no perder tiempo, Javier divide el texto anglosajón en ocho bloques de tamaños parecidos, y distribuye por mail siete de ellos, quedándose con el primero.

Inmediatamente le llega el segundo bloque a Carlos y Juan Cruz, dos empleados nocturnos de un Blockbuster boneaerense que suelen matar el tiempo jugando al ajedrez, pero que ocupan los miércoles a la madrugada en traducir una parte de la serie, porque ambos estudian inglés para dejar de ser empleados nocturnos, y también porque no se pierden jamás un capítulo.

El tercer bloque de texto lo está esperando Charo, una ceramista de Alicante que está subyugada por la trama y necesita ver la serie con urgencia, sin esperar a que la televisión española la emita, tarde y mal doblada, cincuenta años después. El cuarto bloque lo recibe María Luz, una tipógrafa rubia y alta que trabaja, también de noche, en un matutino de Cuba: María Luz deja por un momento de diseñar la portada del diario y se pone rápidamente a traducir lo que le toca. Dice que lo hace para practicar el idioma, ya que desea instalarse en Miami.

El quinto bloque viaja por mail hasta el ordenador de Raquel y José Luis, una pareja andaluza que vive de lo poco que le deja una librería en el centro de Sevilla. Llevan casados más de venticinco años, no han tenido hijos, y hasta hace poco traducían sonetos de Yeats con el único objeto de poder leerlos juntos, ella en un idioma, él en otro. Ahora, que se han conectado a Internet, descubrieron que además de buena poesía existe también la buena televisión.

El sexto bloque le llega a Ricardo, en Cuzco: Ricardo es un homosexual solitario —y muchas noches deprimido— que traduce frenéticamente mientras hace dormir a su gato Ezequiel. El séptimo lo recibe Patrick, un inglés con cara de bueno que viajó a Costa Rica para perfeccionar su español, lo desvalijó una pandilla casi al bajar del avión pero igual se enamoró del país y se quedó a vivir allí. Y el octavo bloque le llega, al mismo tiempo que a todos, a Ashley, una chica sudafricana de madre uruguaya que es fanática de la serie porque le recuerda (y no se equivoca) a su libro favorito: La Isla del Tesoro.

Los ocho, que jamás se han visto las caras ni tienen más puntos en común que ser fanáticos de una serie de la televisión o de un idioma que no es el materno, traducen al castellano el bloque de texto que le corresponde a cada uno. Tardan aproximadamente dos horas en hacer su parte del trabajo, y dos horas más en discutir la exactitud de determinados pasajes de la traducción; después Javier, el primero, coordina la unificación y el envío a La Red. Ninguno de los ocho cobra dinero para hacer este trabajo semanal: para algunos es una buena forma de practicar inglés, para otros es una manera natural de compartir un gusto.

A esa misma hora Fabio, un adolescente a destiempo que vive en Rosario, a costas de sus padres a pesar de sus 23 años, encuentra por fin en el e-mule la traducción al castellano del texto. Con un programa incrusta los subtítulos al video original, desesperado por mirar el capítulo de la serie. A veces su madre lo interrumpe en mitad de la noche:

—¿Todavía estás ahí metido en Internet, Fabio? ¿Cuándo vas a hacer algo por los demás, o te pensás que todo empieza y termina en vos?

—Tenés razón mamá, ahora mismo apago —dice él, pero antes de irse a dormir coloca el archivo subtitulado en su carpeta de compartidos para que cualquiera, desde cualquier máquina, desde cualquier lugar del mundo, pueda bajarlo. Fabio jamás olvida ese detalle.

Los jueves suelo levantarme a las once de la mañana, casi a la misma hora en que Fabio, a quien no conozco, se ha ido a dormir en Rosario. Mientras me preparo el mate y reviso el correo, busco en Internet si ya está la versión original con subtítulos en español de mi serie preferida, que emitió ocho horas antes la cadena ABC en Estados Unidos. Siempre (nunca ha fallado) encuentro una versión flamante y me paso todo el resto de la mañana bajándola lentamente a mi disco rígido, para poder ver el capítulo en la tele después de almorzar. Mientras espero, escribo un cuento o un artículo para Orsai: lo hago porque me resulta placentero escribir, y porque quizás haya gente, en alguna parte, esperando que lo haga.

El artículo de este jueves habla de Internet. Dice, palabras más, palabras menos, algo que hace venticinco años dijo Borges mucho mejor que yo, en un poema maravilloso que se llama Los Justos:


"Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo."

Hernán Casciari


http://orsai.es/2006/02/los_justos.php

El blog de quien lo escribió es: http://blogs.elpais.com/espoiler/index.html

miércoles, 25 de julio de 2007

EE.UU.: diseñan un microchip inspirado en una computadora de hace 200 años

El dispositivo estará basado en la máquina diferencial del matemático Charles Babbage, creada en el siglo XIX, y será construido con componentes nanométricos. Según los científicos de la universidad de Wisconsin-Madison, promoverá un nuevo tipo de arquitectura informática.


Científicos de la universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos, presentaron un proyecto de diseño de un microchip inspirado en modelos de equipos de hace 200 años. De acuerdo con los detalles brindados por los responsables de la iniciativa a la revista "New Journal of Physics", el dispositivo estará construido con componentes nanométricos, equivalentes a una milmillonésima parte de un metro.

El chip estará basado en la máquina diferencial diseñada por el matemático británico Charles Babbage en el siglo XIX y se construirá con ideas que aportaron sobre computación distintos científicos de esa época.

Robert Blick, uno de los autores del proyecto, explicó a la prensa que el aparato estará "inspirado en las ideas de Babbage", aunque será realizado "a escala pequeña", lo que promoverá un nuevo tipo de arquitectura informática basada en elementos mecánicos nanométricos.

El científico destacó que los dispositivos inspirados en este diseño podrían utilizarse, por ejemplo, en motores de automóviles. "Creemos que, dentro de un par de años, este trabajo conducirá a aplicaciones comerciales", concluyó.


Fuente: Télam

jueves, 12 de julio de 2007

Estrategias para sobrellevar la crisis de la mediana edad

Psicólogos debaten cómo hacer para que sea una etapa de crecimiento personal

¿El destino inevitable de la vida es una vejez ligada a la decadencia, o cada uno puede construir creativamente su destino? Esa pregunta recorrerá el encuentro de otoño que la Fundación Travesía para la Transición y Crisis de la Mediana Edad, con el auspicio de la Universidad Maimónides, realiza hoy, con la presencia de terapeutas locales y extranjeros.

La propuesta consiste en delinear el mapa emocional de quienes empiezan a sentir el peso del tiempo sobre el cuerpo y ya no ven el infinito en su horizonte. Son los protagonistas de esa edad intermedia, de fronteras amplias, que nace alrededor de los 40 años y se extiende hasta cerca de los 65. Pero los responsables de la jornada reniegan de esta forma cronológica de definirla, ya que no refleja los tumultuosos procesos psicológicos que la acompañan y que no están estrictamente atados a la edad.



Aunque cierta mitología popular sostiene que la vejez es un sentimiento, la psicología es menos ingenua y postula que el envejecimiento es un proceso evolutivo plagado de desafíos. Uno de ellos es central, y su elaboración marcará el resto de la vida: el tiempo acecha y la inmortalidad es apenas una ilusión, nada menos.



"La paradoja de la mediana edad es que justo cuando una persona está atravesando su momento de mayor productividad, empieza a tomar clara conciencia de las señales de su propio envejecimiento, lo que pone en juego lo que yo llamo el trauma por la propia muerte futura, y Sigmund Freud conceptualizó como el duro asedio de la realidad a la ilusoria inmortalidad del yo", afirma el licenciado Guillermo Julio Montero, presidente de la entidad organizadora del encuentro.



Pero en lugar de amedrentar, esta emergencia de la condición humana puede convertirse en una oportunidad para cambiar, crecer y eventualmente torcer un rumbo que no satisface. En realidad, provoca el efecto de un despertador, y una vez que suena la alarma, nadie puede hacerse el distraído.



Según el licenciado Montero, una vez que la existencia anuncia su carácter de incierta, el camino se divide en tres respuestas posibles:



1. Deprimirse, replegarse y entregarse, tal como hacen quienes sostienen una imagen persecutoria de la vejez y temen a un presunto derrumbe futuro, miedo que funciona como una profecía que finalmente los termina derrumbando.



2. Intentar aferrarse desesperadamente a aquello que se siente que se está perdiendo, sometiéndose a rutinas estéticas desenfrenadas, buscando parejas desparejas, disfrazando las señales de envejecimiento y compitiendo, en una lucha desigual que en muchos casos no deja de ser patética, con las generaciones subsiguientes.



3. Aceptar los límites, especialmente el que instala la inevitable levedad del ser. Pero a partir de allí crecer, producir y aprovechar al máximo el enorme potencial que ofrece la vida.


Anticiparse a los cambios


La doctora en psicología Graciela Zarebski, directora de la carrera de especialización en psicogerontología de la Universidad Maimónides y autora de varios libros, entre ellos Hacia un buen envejecer (Emecé), opina: "La vida de cada persona es o debería ser un proceso activo, un movimiento que fluye en constante cambio, impulsado por uno mismo". Su propuesta es anticiparse a los cambios y planificar la propia trayectoria existencial, algo así como planificar el futuro para no dejarse sorprender por una mueca envejecida que inculpa desde el espejo.


Y destaca el desafío del escritor argentino Santiago Kovadloff, que propone un viaje esclarecedor y valiente hacia las oscuridades de la condición humana: "[ ] en la vejez ajena se detestan las acechanzas de la propia. Ella es el espejo imperdonable donde el sueño narcisista de la eternidad personal se desvanece. Por eso suele ponerse más empeño en rehuir esa evidencia descorazonadora que en replantearla comprendiendo su sentido esencial".


Y es ese viaje hacia sí mismo el que permite, en palabras de la licenciada Zarebski, "elaborar anticipadamente las marcas biológicas y sociales del envejecer: las transformaciones en la propia imagen; el alejamiento de los hijos; los microduelos por pérdidas diversas, entre otras cosas. Quienes lo hacen, no viven los ciclos de la mediana edad y la vejez como procesos críticos; por el contrario, aceptan los desafíos de cambio y renuevan el sentido de sus vidas".


¿Cómo hacerlo? Desde el particular pragmatismo que identifica a los estadounidenses, el doctor Calvin Colarusso, integrante de la Sociedad Psicoanalítica de San Diego, Estados Unidos, autor de numerosos trabajos sobre el psicodesarrollo del adulto, ofrece una fórmula para construir el futuro con éxito:


  • Cuidar el cuerpo

  • Mantenerse activo

  • Sostener y alimentar los vínculos sociales

  • Cuidar la relación de pareja, que es muy difícil de mantener en esta etapa vital

  • Explorar nuevos intereses, diversiones y emprender nuevas actividades

  • Abrirse al mundo

  • Aceptar nuevos desafíos

"Debemos aceptar la naturaleza transitoria de la vida, sin olvidar que el propio desarrollo no se termina nunca", concluye, antes de internarse en el encuentro de otoño que inaugura este invierno porteño.

Por Tesy De Biase
Para LA NACION

martes, 26 de junio de 2007

Formato: cambialos online, gratis y muy fácil

Muchas veces, transformar un archivo se vuelve una necesidad. Aquí, distintos sitios que los convierten en pocos pasos.

Leo González Pérez. lgonzalezperez@clarin.com

Para comprimir los archivos o para hacerlos compatibles con el software que se tiene disponible, cambiarle el formato a textos, fotos, audios y videos es una necesidad. Una necesidad que cubren cada vez más sitios de Internet, que hacen esa tarea gratis y sin que sea necesario bajar programas a la computadora. Aquí, un recorrido por algunos de esos sitios.

Koolwire es un servicio que transforma archivos de texto, presentaciones, planillas de cálculo y fotos al formato PDF. Koolwire está en www.koolwire.com, pero para usarlo no es estrictamente necesario llegar a esa dirección, porque las conversiones se tramitan mediante el correo electrónico. Esto es, basta con mandar un e-mail a pdf@koolwire.com adjuntando el archivo que se quiere convertir, y se recibirá como respuesta otro mensaje con el archivo convertido adjunto.

En las pruebas que hizo Next, Koolwire funcionó bien. Cuando se envió una foto en formato JPG de 2MB, volvió en tres minutos —más chica y en un gran marco blanco— convertida al formato PDF. En tanto, un pesado archivo de texto (3,5MB en fornato DOC, el del procesador de textos Word), retornó —a los seis minutos— ya como PDF; eso sí presentaba un ligero desfasaje en los saltos de página.


Por e-mail u online. Por otra parte, Zamzar es de los sitios que se las arregla bien con una larga lista de formatos de audio, video, texto y fotos. Y tiene un funcionamiento que combina la presencia online y el correo electrónico. Esto es: hay que ir hasta el sitio, subir el archivo a convertir y luego esperar, por e-mail, un link desde donde bajar el archivo mutado.

Next testeó Zamzar tanto con textos y fotos como con videos alojados en Internet, y el sitio funcionó de modo aceptable. Los e-mails con los links para bajar los archivos llegaron siempre y sin problemas; eso sí, en algunos casos esto demoró un buen rato. Y fue llamativo que el mismo archivo DOC de 3,5MB que Koolwire transformó en un PDF de 3MB, Zamzar lo hizo en uno de nada menos que 17MB.

El mismo archivo DOC de 3,5MB fue enviado por Next al sitio oficial de Adobe, que lo transformó en un PDF de algo menos de 1MB muy rápidamente. Adobe convierte archivos y sitios web al formato PDF online; eso sí, gratis solamente son las primeras cinco conversiones.

Neevia Document Converter eXpress es otro de los sitios conversores. Está especializado en recibir textos, planillas de cálculo, presentaciones y fotos para llevarlas al formato PDF o a otros archivos típicos de las fotos. Tiene la limitación de solo admitir archivos de hasta un MB. Lo particular de este sitio es que ofrece la opción de recibir el archivo transformado vía e-mail y también la de esperar la conversión online.

Una opción más a la hora de transformar archivos es Convert vx2 que, como muchos de estos sitios, no invierte en diseño. Su página principal (casi su única página) es muy poco atractiva: solo tiene texto y publicidad (que es más texto). Su especialidad son los archivos de audio y los de video, estén en Internet o en la propia computadora. A la hora de transformar videos de la Web, el sitio tiene la desventaja de que requiere que el usuario escriba en qué formato está el video, dato del que no siempre se dispone (téngase en cuenta, por ejemplo, que los videos de Youtube están en el formato FLV, Flash Video). Además, antes de iniciar la transferencia del archivo original, propone que el usuario seleccione varios parámetros, lo que pone en un brete a los no expertos (o sea, a la gran mayoría). De todos modos, en general, si no se toca nada y se dejan todos los valores tal como están inicialmente, los resultados son satisfactorios.

Convert vx2 respondió bien en las pruebas que hizo Next cuando se trabajó con archivos que estaban guardados en la computadora. Sin embargo, los resultados no fueron igual de buenos para archivos alojados en Internet, lo que puede deberse a factores ajenos a Convert vx2.

Al contrario que Convert vx2, Movavi Online tiene un diseño atractivo. Se trata de un sitio para darle nuevo formato a archivos de video que se tengan en la computadora. Envía por e-mail el link para bajar el archivo transformado y admite subir a la vez hasta cinco videos, siempre que cada uno no supere los diez minutos de duración y que en total no superen los 100MB de peso. Entre los formatos de salida que ofrece hay algunos aptos para teléfonos celulares y otros para reproductores portátiles.

Otro de los convertidores es el Media Converter, orientado sobre todo a audio y video. Inicialmente no es tan ágil como los demás, ya que requiere registrar se, esperar un e-mail de confirmación y recién entonces se puede comenzar a usar.

Especialistas en videos online. Todo un subrubro dentro de los sitios de conversión de archivos son los que se encargan en forma exclusiva de transformar al formato AVI (apto para el reproductor Windows Media Player) o a otros los videos alojados en sitios como Youtube.

El Vixy.net es uno de ellos y se usa muy fácil. Transforma los videos FLV a formatos aptos para Windows (AVI), para Mac (MOV), para reproductores portátiles (MP4) y para celulares (3GP). Y también permite tomar solo el audio de los videos en el formato MP3.

Como se ve, conversores hay de casi todo.

sábado, 26 de mayo de 2007

Contraseñas fuertes, pero fáciles de recordar

http://www.lanacion.com.ar/tecnologia/nota.asp?nota_id=909837

Cierta y oportuna la nota que publicó LA NACION el martes último sobre la dificultad de recordar contraseñas robustas ( www.lanacion.com.ar/908710 ).

Así que me puse a pensar opciones. En general creemos que la única alternativa para claves como 123456 o qwerty (ambas son débiles y no hay que usarlas) es un galimatías algo más robusto, pero imposible de memorizar, como Hk7%&nM0 . Lo que nos conduce a menudo a la práctica -disparatada pero comprensible- de anotarlas para no sofreírnos las sinapsis neuronales tratando de recordarlas.

La verdad es que hay soluciones más humanas. Las contraseñas aceptables como la que se ve en el párrafo anterior funcionan porque combinan una gran variedad de elementos (mayúsculas, minúsculas, símbolos, dígitos). Por ejemplo, con dos caracteres (A y B) sólo se pueden crear dos combinaciones: AB y BA. Basta añadir un tercero (C) para elevar este número a seis (ABC, ACB, BAC, BCA, CAB, CBA). Como para las computadoras la "A" es diferente de la "a", al usar mayúsculas y minúsculas aumentamos el número de combinaciones posibles a una friolera de 71 ceros.

Sin embargo, la extensión de la contraseña es vital. Por ejemplo, ¿cuántas claves de cuatro caracteres se pueden armar con minúsculas y mayúsculas? Algo menos de medio millón. Por eso, un software para quebrar contraseñas la sacará en un pestañeo.

¿Por qué no aprovechar la extensión de la contraseña? Al aumentar la cantidad de elementos variables en una contraseña, aumentamos su entropía . Con cinco minúsculas, uno de los programas que probé descubrió la clave en un segundo. Con una clave de 10 minúsculas, el programa estimó que tardaría 28 años. En el primer caso, sólo tendría que calcular 11 millones de combinaciones; en el segundo, 141 billones.

Recordar una clave de 60 caracteres parece imposible. Sin embargo, lo hacemos constantemente. Observe: En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme , tiene 61 caracteres (minúsculas, mayúsculas, espacios y comas), pero como es el principio de El Quijote resulta fácil de recordar. Es, a la vez, lo suficientemente robusta para resistir los ataques de fuerza bruta, es decir los que van probando todas las combinaciones hasta dar con la correcta.

Es verdad que una clave de 256 caracteres al azar sería mejor, pero las frases de libros (por favor, no use su frase de cabecera o la que tiene en el Messenger ) sirven mucho mejor que el 123456 que, dicho sea de paso, se puede quebrar en 2,1 segundos. Acá hay un buen sitio donde verificar la fortaleza de las contraseñas, aunque yo evitaría probar con las claves reales: http://rumkin.com/tools/password/passchk.php

Conversando sobre estos temas en el chat con mi amigo Eduardo Suárez, responsable del área de sistemas de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad de La Plata, me propuso un método "de la época de Julio César", pero muy interesante. Práctico, sobre todo. "En lugar de usar frases, podés tomar la primera letra de cada palabra de un párrafo en un libro. El libro, de hecho, puede estar sobre tu escritorio o lo podés llevar encima. Como nadie sabe qué párrafo elegiste para crear tu contraseña, es como llevar la clave anotada en un papel y al mismo tiempo se encuentra totalmente a salvo," dice Suárez.

Allí donde las passphrases no sean aceptadas, puede usarse la primera letra de cada palabra de una oración. La de Cervantes se convertiría en Euldlmdcnnqa . Le pregunté a Eduardo si esto es mejor que 123456 o qwerty . "Absolutamente. No son lo más seguro del mundo, pero son preferibles a las claves débiles. Eso sí, yo evitaría los símbolos. Puede haber problemas con algunos teclados." Buen dato.

Por Ariel Torres


Si desea acceder a más información, contenidos relacionados, material audiovisual y opiniones de nuestros lectores ingrese en : http://www.lanacion.com.ar/tecnologia/nota.asp?nota_id=909837

Contraseñas que complican la existencia

http://www.lanacion.com.ar/informaciongeneral/nota.asp?nota_id=908710

¡No puedo pensar más contraseñas!", protestó, desmoralizada, María Paz frente a la computadora de su trabajo. Un letrero -de esos que aparecen con un chan y no dejan usar otros programas- le advertía que su clave había caducado. Le pedía que la cambiara y le demandaba "originalidad". Que incluyera mayúsculas, signos y números y que tuviera ocho caracteres. Que no respondiera a ninguna lógica deducible por un hacker y que, por supuesto, no la anotara junto al monitor.

Hoy, una persona que trabaja con una computadora, maneja cuentas bancarias y tiene un correo electrónico debe recordar unas seis contraseñas, según la consultora Prince & Cooke. En un mes y medio, será más complejo: la clave para sacar plata de los cajeros ya no será de cuatro dígitos sino de ocho: números y letras, según dispuso el Banco Central. La nueva disposición entrará en vigor el 1° de julio próximo. Así lo dispuso la comunicación 4609 que emitió el Banco Central en diciembre último. Todos los clientes de tarjetas de crédito y débito deberán mudar sus contraseñas.

En realidad, la clave se ingresará en dos partes, según confirmaron a LA NACION fuentes del Banco Nación, uno de las entidades que trabaja en la adaptación de sus cajeros: primero se deberá digitar el PIN (personal identification number) , es decir, la clave numérica, y después, se deberá seleccionar de un menú de opciones de letras que ofrecerá la pantalla el PIL (personal identification letter) , es decir, la clave alfabética.

También el Banco Provincia y el Banco Galicia confirmaron que por estos días trabajan en la instrumentación del nuevo sistema.

El hombre clave

"Un hombre de negocios o un gerente acumula en su cabeza entre 14 y 15 claves para acceder a los distintos sistemas que tiene a cargo", afirma Pablo Tedesco, director asociado de la consultora, que se especializa en consumo tecnológico. Y detalla: "La clave para acceder al sistema operativo de su oficina; otra para loguearse en el mail y para el sistema de mensajes instantáneos. Además, algunos teléfonos demandan claves para hacer llamadas externas o para acceder a los mensajes. Otra, para operar las cuentas bancarias por Internet, que es distinta para los cajeros automáticos e incluso para realizar transacciones bancarias. A esto hay que sumarle, por ejemplo el web mail o las páginas de Internet de las que se sea usuario, además de la clave de la alarma.

Vivimos en la era de la informatización, en que los sistemas no reconocen personas, sino claves. Y cada individuo ya no es "sólo un número", sino varios "códigos alfanuméricos". Uno de los grandes temores es olvidarse de una de las contraseñas y quedar bloqueado.

Carola Persa tiene 37 años y trabaja en un banco. A fines de febrero volvió de dos semanas en Pinamar y, para sorpresa suya, al regresar comprendió que se había desconectado más de lo que creía. "Cuando volví a trabajar no recordaba la clave para acceder al sistema. Incluso la del home banking , que me pidió que la cambiara cuando estaba allá, me la olvidé por completo. Se nota que estaba relajada, pero cuando volví tuve que hacer todos los trámites para gestionar una nueva y eso me trabó un par de días las cuentas", dice.

"Es muy típico que la gente olvide sus contraseñas cuando vuelve de vacaciones o cuando está con muchas cosas en la cabeza. En el verano, nos pasa todo el tiempo", dice Sebastián Díaz, que trabaja en el área de sistemas de una empresa de telecomunicaciones en Palermo.

"El problema que se está dando ahora con la proliferación de contraseñas es que la tecnología complica el quehacer de las personas. Esto ocurre porque no hay una política de administración de seguridad en operaciones informáticas, más allá de la política de password ", explica Javier Isasa, presidente de la Asociación de Seguridad de la Información (Asira), una ONG miembro de la Sociedad de la Información de la Unión Europea.

Isasa relata que un estudio que se está realizando sobre el tema en la Sociedad de la Información da cuenta de que, pese a las recomendaciones que se hacen acerca de cómo debe ser una contraseña segura, más del 50% de la gente elige passwords "tontos", es decir, que se conjeturan fácilmente: esto es, 12345678, su nombre completo, la fecha de su nacimiento o la patente del auto, o cualquier otro dato personal.

"La gente es muy descuidada en la validación de sus cuentas. En los sistemas de las empresas aparecen fallas con mucha frecuencia porque casi la mitad de las personas anotan las contraseñas junto al monitor o en el escritorio", dice Isasa.

"Lo que ocurre es que cuando la tecnología complica la labor diaria, la persona elige claves tontas porque no quiere ser presa del sistema o quedarse bloqueada", agrega.

"Para que una clave sea segura, debe ser compleja", dicen los especialistas. "Algunos recomiendan elegir una frase clave, mucho más difícil de adivinar o espiar por encima del hombro", apunta Gustavo Tanus, abogado especialista en protección de datos personales.

Pero, lamentablemente, la mejor clave, la más compleja y arbitraria, es también la más fácil de olvidar.

"En el futuro, pasaremos a otro tipo de validación que no sea la acumulación de claves. En el mercado ya existen computadoras con lector de huellas digitales, pero de todas maneras siguen usando un sistema combinado de contraseñas. Es probable que en el futuro pasemos a métodos binómicos, como el escáner de iris. Pero por el momento, seguiremos acumulando contraseñas", dice Tedesco.

Información útil

¿Cuánto tarda un hacker?

Los expertos en seguridad informática señalan que un hacker con un software especial tarda menos de un minuto y medio para descifrar una contraseña de cuatro caracteres alfanuméricos y 46 segundos si son sólo letras minúsculas.

Claves de ocho dígitos

En cambio, demorará más de 200 años para descifrarla si tiene ocho caracteres alfanuméricos. Y dos días y medio si la clave tiene sólo ocho letras minúsculas.

El 50% anota sus claves Una de las mayores amenazas para la seguridad informática constituye el hecho de que el 50% de las personas anota sus contraseñas para poder recordarlas.

El sueño del hacker

Si se coloca "contraseña" en el buscador Google, casi la mitad de los sitios remiten a estrategias para violar claves de correo. Otros tantos, preguntan, ¿olvidó su contraseña?

Las claves más elegidas

Las contraseñas más elegidas son las más tontas, según publicó en mayo la revista PC Magazine . Las 10 claves más elegidas por usuarios de Internet en el Reino Unido son éstas: "password" (´contraseña , en inglés). Seguida por "123456" y después, "qwerty", la primera línea de seis letras que aparece en el teclado, de izquierda a derecha. Cuarta fue "abc123". La quinta, "letmein". Let me in , que en inglés significa ´déjame entrar . Le siguen "monkey" (´mono ), "myspace1" (´mi espacio 1 ), "password1" (´contraseña1 ), "blink182" (nombre de una popular banda pop norteamericana) y, finalmente, el nombre del usuario.

Por Evangelina Himitian
De la Redacción de LA NACION


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viernes, 20 de abril de 2007

Las computadoras del futuro usarán tarjetas perforadas

Ariel Torres
He leído mucha ciencia-ficción, y lo vengo haciendo desde muy chico. Es decir, desde mucho antes que el género fuera aceptado por las eminencias académicas y durante suficiente tiempo para observar con qué frecuencia las predicciones de los autores fallan, y de qué manera lo hacen.

No discutiré sobre los valores literarios de la ciencia-ficción aquí. En primer lugar, por razones de espacio. En segundo lugar, porque no creo en los géneros. O, más bien, creo que la verdadera obra de arte derrota toda clasificación. Hamlet podría encuadrarse en el género policial, y Romeo y Julieta emparejarse con las novelas de la Austen, pero sabemos que no es así y es allí donde, en mi concepto, reside su arte.

Luego del informe que el contralmirante Chris Parry presentó la semana última para mostrar los desafíos que podrían encontrar en el futuro las Fuerzas Armadas británicas, quiero limitarme al tema de la predicción. En su trabajo, Parry augura un futuro si no negro, pardo oscuro. Aunque se ataja diciendo que son no predicciones firmes (¿cómo podrían serlo de aquí a 30 años?), el nivel de detalle es sospechosamente fino. En lo que nos concierne, dice -por ejemplo- que en 30 años estaríamos usando chips implantados en el cerebro.

Excepto porque me asusta y me provoca rechazo el tener un dispositivo electrónico metido en el cráneo, estaría buenísimo. No haría falta ya cargar con pantallas, auriculares, parlantes envolventes y la aventura 3D podría crear la ilusión de gravedad, tacto y movimiento sin necesidad de gastar fortunas en cabinas, trajes y guantes. Deme dos.

Sólo me hago una pregunta: ¿por qué extender de aquí a 30 años una tecnología que ya existe hoy, por ejemplo, para tratar la ceguera? Es decir: ¿por qué suponer que dentro de 30 años vamos a necesitar implantar un chip en el cerebro?

Es el mismo error que cometen muchos excelentes autores de ciencia ficción. Novelas de los años 50 que hablan de un futuro lejano en el que las computadoras usan todavía tarjetas perforadas (como en los 50, claro).

Luego de leer esto de los chips cerebrales me di cuenta de que el problema no es predecir el futuro, sino sustraerse del presente. Poquísimos escritores lo han conseguido (Herbert con Duna ; Silverberg con Sadrac en el Horno ), y se me ocurre que el informe de Parry tropieza con este viejo, difícil y engañoso arrecife. Lo diré más simple: no me extrañaría que en 30 años hayamos encontrado formas de interactuar con el cerebro sin practicarle hoyos en la cabeza a nadie. Como fuere, esta sola extrapolación de Parry pone en duda la verosilimilitud del resto de su informe. Ya veremos.

fuente: www.lanacion.com.ar