miércoles, 25 de julio de 2007

EE.UU.: diseñan un microchip inspirado en una computadora de hace 200 años

El dispositivo estará basado en la máquina diferencial del matemático Charles Babbage, creada en el siglo XIX, y será construido con componentes nanométricos. Según los científicos de la universidad de Wisconsin-Madison, promoverá un nuevo tipo de arquitectura informática.


Científicos de la universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos, presentaron un proyecto de diseño de un microchip inspirado en modelos de equipos de hace 200 años. De acuerdo con los detalles brindados por los responsables de la iniciativa a la revista "New Journal of Physics", el dispositivo estará construido con componentes nanométricos, equivalentes a una milmillonésima parte de un metro.

El chip estará basado en la máquina diferencial diseñada por el matemático británico Charles Babbage en el siglo XIX y se construirá con ideas que aportaron sobre computación distintos científicos de esa época.

Robert Blick, uno de los autores del proyecto, explicó a la prensa que el aparato estará "inspirado en las ideas de Babbage", aunque será realizado "a escala pequeña", lo que promoverá un nuevo tipo de arquitectura informática basada en elementos mecánicos nanométricos.

El científico destacó que los dispositivos inspirados en este diseño podrían utilizarse, por ejemplo, en motores de automóviles. "Creemos que, dentro de un par de años, este trabajo conducirá a aplicaciones comerciales", concluyó.


Fuente: Télam

jueves, 12 de julio de 2007

Estrategias para sobrellevar la crisis de la mediana edad

Psicólogos debaten cómo hacer para que sea una etapa de crecimiento personal

¿El destino inevitable de la vida es una vejez ligada a la decadencia, o cada uno puede construir creativamente su destino? Esa pregunta recorrerá el encuentro de otoño que la Fundación Travesía para la Transición y Crisis de la Mediana Edad, con el auspicio de la Universidad Maimónides, realiza hoy, con la presencia de terapeutas locales y extranjeros.

La propuesta consiste en delinear el mapa emocional de quienes empiezan a sentir el peso del tiempo sobre el cuerpo y ya no ven el infinito en su horizonte. Son los protagonistas de esa edad intermedia, de fronteras amplias, que nace alrededor de los 40 años y se extiende hasta cerca de los 65. Pero los responsables de la jornada reniegan de esta forma cronológica de definirla, ya que no refleja los tumultuosos procesos psicológicos que la acompañan y que no están estrictamente atados a la edad.



Aunque cierta mitología popular sostiene que la vejez es un sentimiento, la psicología es menos ingenua y postula que el envejecimiento es un proceso evolutivo plagado de desafíos. Uno de ellos es central, y su elaboración marcará el resto de la vida: el tiempo acecha y la inmortalidad es apenas una ilusión, nada menos.



"La paradoja de la mediana edad es que justo cuando una persona está atravesando su momento de mayor productividad, empieza a tomar clara conciencia de las señales de su propio envejecimiento, lo que pone en juego lo que yo llamo el trauma por la propia muerte futura, y Sigmund Freud conceptualizó como el duro asedio de la realidad a la ilusoria inmortalidad del yo", afirma el licenciado Guillermo Julio Montero, presidente de la entidad organizadora del encuentro.



Pero en lugar de amedrentar, esta emergencia de la condición humana puede convertirse en una oportunidad para cambiar, crecer y eventualmente torcer un rumbo que no satisface. En realidad, provoca el efecto de un despertador, y una vez que suena la alarma, nadie puede hacerse el distraído.



Según el licenciado Montero, una vez que la existencia anuncia su carácter de incierta, el camino se divide en tres respuestas posibles:



1. Deprimirse, replegarse y entregarse, tal como hacen quienes sostienen una imagen persecutoria de la vejez y temen a un presunto derrumbe futuro, miedo que funciona como una profecía que finalmente los termina derrumbando.



2. Intentar aferrarse desesperadamente a aquello que se siente que se está perdiendo, sometiéndose a rutinas estéticas desenfrenadas, buscando parejas desparejas, disfrazando las señales de envejecimiento y compitiendo, en una lucha desigual que en muchos casos no deja de ser patética, con las generaciones subsiguientes.



3. Aceptar los límites, especialmente el que instala la inevitable levedad del ser. Pero a partir de allí crecer, producir y aprovechar al máximo el enorme potencial que ofrece la vida.


Anticiparse a los cambios


La doctora en psicología Graciela Zarebski, directora de la carrera de especialización en psicogerontología de la Universidad Maimónides y autora de varios libros, entre ellos Hacia un buen envejecer (Emecé), opina: "La vida de cada persona es o debería ser un proceso activo, un movimiento que fluye en constante cambio, impulsado por uno mismo". Su propuesta es anticiparse a los cambios y planificar la propia trayectoria existencial, algo así como planificar el futuro para no dejarse sorprender por una mueca envejecida que inculpa desde el espejo.


Y destaca el desafío del escritor argentino Santiago Kovadloff, que propone un viaje esclarecedor y valiente hacia las oscuridades de la condición humana: "[ ] en la vejez ajena se detestan las acechanzas de la propia. Ella es el espejo imperdonable donde el sueño narcisista de la eternidad personal se desvanece. Por eso suele ponerse más empeño en rehuir esa evidencia descorazonadora que en replantearla comprendiendo su sentido esencial".


Y es ese viaje hacia sí mismo el que permite, en palabras de la licenciada Zarebski, "elaborar anticipadamente las marcas biológicas y sociales del envejecer: las transformaciones en la propia imagen; el alejamiento de los hijos; los microduelos por pérdidas diversas, entre otras cosas. Quienes lo hacen, no viven los ciclos de la mediana edad y la vejez como procesos críticos; por el contrario, aceptan los desafíos de cambio y renuevan el sentido de sus vidas".


¿Cómo hacerlo? Desde el particular pragmatismo que identifica a los estadounidenses, el doctor Calvin Colarusso, integrante de la Sociedad Psicoanalítica de San Diego, Estados Unidos, autor de numerosos trabajos sobre el psicodesarrollo del adulto, ofrece una fórmula para construir el futuro con éxito:


  • Cuidar el cuerpo

  • Mantenerse activo

  • Sostener y alimentar los vínculos sociales

  • Cuidar la relación de pareja, que es muy difícil de mantener en esta etapa vital

  • Explorar nuevos intereses, diversiones y emprender nuevas actividades

  • Abrirse al mundo

  • Aceptar nuevos desafíos

"Debemos aceptar la naturaleza transitoria de la vida, sin olvidar que el propio desarrollo no se termina nunca", concluye, antes de internarse en el encuentro de otoño que inaugura este invierno porteño.

Por Tesy De Biase
Para LA NACION

martes, 26 de junio de 2007

Formato: cambialos online, gratis y muy fácil

Muchas veces, transformar un archivo se vuelve una necesidad. Aquí, distintos sitios que los convierten en pocos pasos.

Leo González Pérez. lgonzalezperez@clarin.com

Para comprimir los archivos o para hacerlos compatibles con el software que se tiene disponible, cambiarle el formato a textos, fotos, audios y videos es una necesidad. Una necesidad que cubren cada vez más sitios de Internet, que hacen esa tarea gratis y sin que sea necesario bajar programas a la computadora. Aquí, un recorrido por algunos de esos sitios.

Koolwire es un servicio que transforma archivos de texto, presentaciones, planillas de cálculo y fotos al formato PDF. Koolwire está en www.koolwire.com, pero para usarlo no es estrictamente necesario llegar a esa dirección, porque las conversiones se tramitan mediante el correo electrónico. Esto es, basta con mandar un e-mail a pdf@koolwire.com adjuntando el archivo que se quiere convertir, y se recibirá como respuesta otro mensaje con el archivo convertido adjunto.

En las pruebas que hizo Next, Koolwire funcionó bien. Cuando se envió una foto en formato JPG de 2MB, volvió en tres minutos —más chica y en un gran marco blanco— convertida al formato PDF. En tanto, un pesado archivo de texto (3,5MB en fornato DOC, el del procesador de textos Word), retornó —a los seis minutos— ya como PDF; eso sí presentaba un ligero desfasaje en los saltos de página.


Por e-mail u online. Por otra parte, Zamzar es de los sitios que se las arregla bien con una larga lista de formatos de audio, video, texto y fotos. Y tiene un funcionamiento que combina la presencia online y el correo electrónico. Esto es: hay que ir hasta el sitio, subir el archivo a convertir y luego esperar, por e-mail, un link desde donde bajar el archivo mutado.

Next testeó Zamzar tanto con textos y fotos como con videos alojados en Internet, y el sitio funcionó de modo aceptable. Los e-mails con los links para bajar los archivos llegaron siempre y sin problemas; eso sí, en algunos casos esto demoró un buen rato. Y fue llamativo que el mismo archivo DOC de 3,5MB que Koolwire transformó en un PDF de 3MB, Zamzar lo hizo en uno de nada menos que 17MB.

El mismo archivo DOC de 3,5MB fue enviado por Next al sitio oficial de Adobe, que lo transformó en un PDF de algo menos de 1MB muy rápidamente. Adobe convierte archivos y sitios web al formato PDF online; eso sí, gratis solamente son las primeras cinco conversiones.

Neevia Document Converter eXpress es otro de los sitios conversores. Está especializado en recibir textos, planillas de cálculo, presentaciones y fotos para llevarlas al formato PDF o a otros archivos típicos de las fotos. Tiene la limitación de solo admitir archivos de hasta un MB. Lo particular de este sitio es que ofrece la opción de recibir el archivo transformado vía e-mail y también la de esperar la conversión online.

Una opción más a la hora de transformar archivos es Convert vx2 que, como muchos de estos sitios, no invierte en diseño. Su página principal (casi su única página) es muy poco atractiva: solo tiene texto y publicidad (que es más texto). Su especialidad son los archivos de audio y los de video, estén en Internet o en la propia computadora. A la hora de transformar videos de la Web, el sitio tiene la desventaja de que requiere que el usuario escriba en qué formato está el video, dato del que no siempre se dispone (téngase en cuenta, por ejemplo, que los videos de Youtube están en el formato FLV, Flash Video). Además, antes de iniciar la transferencia del archivo original, propone que el usuario seleccione varios parámetros, lo que pone en un brete a los no expertos (o sea, a la gran mayoría). De todos modos, en general, si no se toca nada y se dejan todos los valores tal como están inicialmente, los resultados son satisfactorios.

Convert vx2 respondió bien en las pruebas que hizo Next cuando se trabajó con archivos que estaban guardados en la computadora. Sin embargo, los resultados no fueron igual de buenos para archivos alojados en Internet, lo que puede deberse a factores ajenos a Convert vx2.

Al contrario que Convert vx2, Movavi Online tiene un diseño atractivo. Se trata de un sitio para darle nuevo formato a archivos de video que se tengan en la computadora. Envía por e-mail el link para bajar el archivo transformado y admite subir a la vez hasta cinco videos, siempre que cada uno no supere los diez minutos de duración y que en total no superen los 100MB de peso. Entre los formatos de salida que ofrece hay algunos aptos para teléfonos celulares y otros para reproductores portátiles.

Otro de los convertidores es el Media Converter, orientado sobre todo a audio y video. Inicialmente no es tan ágil como los demás, ya que requiere registrar se, esperar un e-mail de confirmación y recién entonces se puede comenzar a usar.

Especialistas en videos online. Todo un subrubro dentro de los sitios de conversión de archivos son los que se encargan en forma exclusiva de transformar al formato AVI (apto para el reproductor Windows Media Player) o a otros los videos alojados en sitios como Youtube.

El Vixy.net es uno de ellos y se usa muy fácil. Transforma los videos FLV a formatos aptos para Windows (AVI), para Mac (MOV), para reproductores portátiles (MP4) y para celulares (3GP). Y también permite tomar solo el audio de los videos en el formato MP3.

Como se ve, conversores hay de casi todo.

sábado, 26 de mayo de 2007

Contraseñas fuertes, pero fáciles de recordar

http://www.lanacion.com.ar/tecnologia/nota.asp?nota_id=909837

Cierta y oportuna la nota que publicó LA NACION el martes último sobre la dificultad de recordar contraseñas robustas ( www.lanacion.com.ar/908710 ).

Así que me puse a pensar opciones. En general creemos que la única alternativa para claves como 123456 o qwerty (ambas son débiles y no hay que usarlas) es un galimatías algo más robusto, pero imposible de memorizar, como Hk7%&nM0 . Lo que nos conduce a menudo a la práctica -disparatada pero comprensible- de anotarlas para no sofreírnos las sinapsis neuronales tratando de recordarlas.

La verdad es que hay soluciones más humanas. Las contraseñas aceptables como la que se ve en el párrafo anterior funcionan porque combinan una gran variedad de elementos (mayúsculas, minúsculas, símbolos, dígitos). Por ejemplo, con dos caracteres (A y B) sólo se pueden crear dos combinaciones: AB y BA. Basta añadir un tercero (C) para elevar este número a seis (ABC, ACB, BAC, BCA, CAB, CBA). Como para las computadoras la "A" es diferente de la "a", al usar mayúsculas y minúsculas aumentamos el número de combinaciones posibles a una friolera de 71 ceros.

Sin embargo, la extensión de la contraseña es vital. Por ejemplo, ¿cuántas claves de cuatro caracteres se pueden armar con minúsculas y mayúsculas? Algo menos de medio millón. Por eso, un software para quebrar contraseñas la sacará en un pestañeo.

¿Por qué no aprovechar la extensión de la contraseña? Al aumentar la cantidad de elementos variables en una contraseña, aumentamos su entropía . Con cinco minúsculas, uno de los programas que probé descubrió la clave en un segundo. Con una clave de 10 minúsculas, el programa estimó que tardaría 28 años. En el primer caso, sólo tendría que calcular 11 millones de combinaciones; en el segundo, 141 billones.

Recordar una clave de 60 caracteres parece imposible. Sin embargo, lo hacemos constantemente. Observe: En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme , tiene 61 caracteres (minúsculas, mayúsculas, espacios y comas), pero como es el principio de El Quijote resulta fácil de recordar. Es, a la vez, lo suficientemente robusta para resistir los ataques de fuerza bruta, es decir los que van probando todas las combinaciones hasta dar con la correcta.

Es verdad que una clave de 256 caracteres al azar sería mejor, pero las frases de libros (por favor, no use su frase de cabecera o la que tiene en el Messenger ) sirven mucho mejor que el 123456 que, dicho sea de paso, se puede quebrar en 2,1 segundos. Acá hay un buen sitio donde verificar la fortaleza de las contraseñas, aunque yo evitaría probar con las claves reales: http://rumkin.com/tools/password/passchk.php

Conversando sobre estos temas en el chat con mi amigo Eduardo Suárez, responsable del área de sistemas de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad de La Plata, me propuso un método "de la época de Julio César", pero muy interesante. Práctico, sobre todo. "En lugar de usar frases, podés tomar la primera letra de cada palabra de un párrafo en un libro. El libro, de hecho, puede estar sobre tu escritorio o lo podés llevar encima. Como nadie sabe qué párrafo elegiste para crear tu contraseña, es como llevar la clave anotada en un papel y al mismo tiempo se encuentra totalmente a salvo," dice Suárez.

Allí donde las passphrases no sean aceptadas, puede usarse la primera letra de cada palabra de una oración. La de Cervantes se convertiría en Euldlmdcnnqa . Le pregunté a Eduardo si esto es mejor que 123456 o qwerty . "Absolutamente. No son lo más seguro del mundo, pero son preferibles a las claves débiles. Eso sí, yo evitaría los símbolos. Puede haber problemas con algunos teclados." Buen dato.

Por Ariel Torres


Si desea acceder a más información, contenidos relacionados, material audiovisual y opiniones de nuestros lectores ingrese en : http://www.lanacion.com.ar/tecnologia/nota.asp?nota_id=909837

Contraseñas que complican la existencia

http://www.lanacion.com.ar/informaciongeneral/nota.asp?nota_id=908710

¡No puedo pensar más contraseñas!", protestó, desmoralizada, María Paz frente a la computadora de su trabajo. Un letrero -de esos que aparecen con un chan y no dejan usar otros programas- le advertía que su clave había caducado. Le pedía que la cambiara y le demandaba "originalidad". Que incluyera mayúsculas, signos y números y que tuviera ocho caracteres. Que no respondiera a ninguna lógica deducible por un hacker y que, por supuesto, no la anotara junto al monitor.

Hoy, una persona que trabaja con una computadora, maneja cuentas bancarias y tiene un correo electrónico debe recordar unas seis contraseñas, según la consultora Prince & Cooke. En un mes y medio, será más complejo: la clave para sacar plata de los cajeros ya no será de cuatro dígitos sino de ocho: números y letras, según dispuso el Banco Central. La nueva disposición entrará en vigor el 1° de julio próximo. Así lo dispuso la comunicación 4609 que emitió el Banco Central en diciembre último. Todos los clientes de tarjetas de crédito y débito deberán mudar sus contraseñas.

En realidad, la clave se ingresará en dos partes, según confirmaron a LA NACION fuentes del Banco Nación, uno de las entidades que trabaja en la adaptación de sus cajeros: primero se deberá digitar el PIN (personal identification number) , es decir, la clave numérica, y después, se deberá seleccionar de un menú de opciones de letras que ofrecerá la pantalla el PIL (personal identification letter) , es decir, la clave alfabética.

También el Banco Provincia y el Banco Galicia confirmaron que por estos días trabajan en la instrumentación del nuevo sistema.

El hombre clave

"Un hombre de negocios o un gerente acumula en su cabeza entre 14 y 15 claves para acceder a los distintos sistemas que tiene a cargo", afirma Pablo Tedesco, director asociado de la consultora, que se especializa en consumo tecnológico. Y detalla: "La clave para acceder al sistema operativo de su oficina; otra para loguearse en el mail y para el sistema de mensajes instantáneos. Además, algunos teléfonos demandan claves para hacer llamadas externas o para acceder a los mensajes. Otra, para operar las cuentas bancarias por Internet, que es distinta para los cajeros automáticos e incluso para realizar transacciones bancarias. A esto hay que sumarle, por ejemplo el web mail o las páginas de Internet de las que se sea usuario, además de la clave de la alarma.

Vivimos en la era de la informatización, en que los sistemas no reconocen personas, sino claves. Y cada individuo ya no es "sólo un número", sino varios "códigos alfanuméricos". Uno de los grandes temores es olvidarse de una de las contraseñas y quedar bloqueado.

Carola Persa tiene 37 años y trabaja en un banco. A fines de febrero volvió de dos semanas en Pinamar y, para sorpresa suya, al regresar comprendió que se había desconectado más de lo que creía. "Cuando volví a trabajar no recordaba la clave para acceder al sistema. Incluso la del home banking , que me pidió que la cambiara cuando estaba allá, me la olvidé por completo. Se nota que estaba relajada, pero cuando volví tuve que hacer todos los trámites para gestionar una nueva y eso me trabó un par de días las cuentas", dice.

"Es muy típico que la gente olvide sus contraseñas cuando vuelve de vacaciones o cuando está con muchas cosas en la cabeza. En el verano, nos pasa todo el tiempo", dice Sebastián Díaz, que trabaja en el área de sistemas de una empresa de telecomunicaciones en Palermo.

"El problema que se está dando ahora con la proliferación de contraseñas es que la tecnología complica el quehacer de las personas. Esto ocurre porque no hay una política de administración de seguridad en operaciones informáticas, más allá de la política de password ", explica Javier Isasa, presidente de la Asociación de Seguridad de la Información (Asira), una ONG miembro de la Sociedad de la Información de la Unión Europea.

Isasa relata que un estudio que se está realizando sobre el tema en la Sociedad de la Información da cuenta de que, pese a las recomendaciones que se hacen acerca de cómo debe ser una contraseña segura, más del 50% de la gente elige passwords "tontos", es decir, que se conjeturan fácilmente: esto es, 12345678, su nombre completo, la fecha de su nacimiento o la patente del auto, o cualquier otro dato personal.

"La gente es muy descuidada en la validación de sus cuentas. En los sistemas de las empresas aparecen fallas con mucha frecuencia porque casi la mitad de las personas anotan las contraseñas junto al monitor o en el escritorio", dice Isasa.

"Lo que ocurre es que cuando la tecnología complica la labor diaria, la persona elige claves tontas porque no quiere ser presa del sistema o quedarse bloqueada", agrega.

"Para que una clave sea segura, debe ser compleja", dicen los especialistas. "Algunos recomiendan elegir una frase clave, mucho más difícil de adivinar o espiar por encima del hombro", apunta Gustavo Tanus, abogado especialista en protección de datos personales.

Pero, lamentablemente, la mejor clave, la más compleja y arbitraria, es también la más fácil de olvidar.

"En el futuro, pasaremos a otro tipo de validación que no sea la acumulación de claves. En el mercado ya existen computadoras con lector de huellas digitales, pero de todas maneras siguen usando un sistema combinado de contraseñas. Es probable que en el futuro pasemos a métodos binómicos, como el escáner de iris. Pero por el momento, seguiremos acumulando contraseñas", dice Tedesco.

Información útil

¿Cuánto tarda un hacker?

Los expertos en seguridad informática señalan que un hacker con un software especial tarda menos de un minuto y medio para descifrar una contraseña de cuatro caracteres alfanuméricos y 46 segundos si son sólo letras minúsculas.

Claves de ocho dígitos

En cambio, demorará más de 200 años para descifrarla si tiene ocho caracteres alfanuméricos. Y dos días y medio si la clave tiene sólo ocho letras minúsculas.

El 50% anota sus claves Una de las mayores amenazas para la seguridad informática constituye el hecho de que el 50% de las personas anota sus contraseñas para poder recordarlas.

El sueño del hacker

Si se coloca "contraseña" en el buscador Google, casi la mitad de los sitios remiten a estrategias para violar claves de correo. Otros tantos, preguntan, ¿olvidó su contraseña?

Las claves más elegidas

Las contraseñas más elegidas son las más tontas, según publicó en mayo la revista PC Magazine . Las 10 claves más elegidas por usuarios de Internet en el Reino Unido son éstas: "password" (´contraseña , en inglés). Seguida por "123456" y después, "qwerty", la primera línea de seis letras que aparece en el teclado, de izquierda a derecha. Cuarta fue "abc123". La quinta, "letmein". Let me in , que en inglés significa ´déjame entrar . Le siguen "monkey" (´mono ), "myspace1" (´mi espacio 1 ), "password1" (´contraseña1 ), "blink182" (nombre de una popular banda pop norteamericana) y, finalmente, el nombre del usuario.

Por Evangelina Himitian
De la Redacción de LA NACION


Si desea acceder a más información, contenidos relacionados, material audiovisual y opiniones de nuestros lectores ingrese en : http://www.lanacion.com.ar/informaciongeneral/nota.asp?nota_id=908710

viernes, 20 de abril de 2007

Las computadoras del futuro usarán tarjetas perforadas

Ariel Torres
He leído mucha ciencia-ficción, y lo vengo haciendo desde muy chico. Es decir, desde mucho antes que el género fuera aceptado por las eminencias académicas y durante suficiente tiempo para observar con qué frecuencia las predicciones de los autores fallan, y de qué manera lo hacen.

No discutiré sobre los valores literarios de la ciencia-ficción aquí. En primer lugar, por razones de espacio. En segundo lugar, porque no creo en los géneros. O, más bien, creo que la verdadera obra de arte derrota toda clasificación. Hamlet podría encuadrarse en el género policial, y Romeo y Julieta emparejarse con las novelas de la Austen, pero sabemos que no es así y es allí donde, en mi concepto, reside su arte.

Luego del informe que el contralmirante Chris Parry presentó la semana última para mostrar los desafíos que podrían encontrar en el futuro las Fuerzas Armadas británicas, quiero limitarme al tema de la predicción. En su trabajo, Parry augura un futuro si no negro, pardo oscuro. Aunque se ataja diciendo que son no predicciones firmes (¿cómo podrían serlo de aquí a 30 años?), el nivel de detalle es sospechosamente fino. En lo que nos concierne, dice -por ejemplo- que en 30 años estaríamos usando chips implantados en el cerebro.

Excepto porque me asusta y me provoca rechazo el tener un dispositivo electrónico metido en el cráneo, estaría buenísimo. No haría falta ya cargar con pantallas, auriculares, parlantes envolventes y la aventura 3D podría crear la ilusión de gravedad, tacto y movimiento sin necesidad de gastar fortunas en cabinas, trajes y guantes. Deme dos.

Sólo me hago una pregunta: ¿por qué extender de aquí a 30 años una tecnología que ya existe hoy, por ejemplo, para tratar la ceguera? Es decir: ¿por qué suponer que dentro de 30 años vamos a necesitar implantar un chip en el cerebro?

Es el mismo error que cometen muchos excelentes autores de ciencia ficción. Novelas de los años 50 que hablan de un futuro lejano en el que las computadoras usan todavía tarjetas perforadas (como en los 50, claro).

Luego de leer esto de los chips cerebrales me di cuenta de que el problema no es predecir el futuro, sino sustraerse del presente. Poquísimos escritores lo han conseguido (Herbert con Duna ; Silverberg con Sadrac en el Horno ), y se me ocurre que el informe de Parry tropieza con este viejo, difícil y engañoso arrecife. Lo diré más simple: no me extrañaría que en 30 años hayamos encontrado formas de interactuar con el cerebro sin practicarle hoyos en la cabeza a nadie. Como fuere, esta sola extrapolación de Parry pone en duda la verosilimilitud del resto de su informe. Ya veremos.

fuente: www.lanacion.com.ar

sábado, 10 de febrero de 2007

Confidencialidad

Dude si colocarla en programacion o en calidad, ya que como veran tiene que ver en como se diseñan los sistemas, pero también en como se gestionan. Es que, ¿pensamos en la confidencialidad de nuestros datos cuando usamos un sistema?, ¿nos preguntamos para que quieren saber lo que nos preguntan al utilizar un servicio o acceder a comprar algún bien?

por Ernesto De Spirito
fuente: LatiumSoftware.com
El lunes pasado fui a mi banco a realizar un trámite por una cuenta, y pasé primero por la Mesa de Entradas. Había una persona delante mío en la fila siendo atendida y yo quedé junto al mostrador esperando mi turno.

Durante la espera pude presenciar como ante la pregunta de este señor de por qué el banco le descontó un pequeño importe de su cuenta, la señorita que atendía en la Mesa de Entradas le pidió el número de documento, ingresó ese dato en la computadora y con eso accedió en pantalla al saldo de la cuenta y los últimos movimientos para luego darle al caballero delante mío la explicación correspondiente.

La atención, la verdad, diez puntos; pero la privacidad, ¡cero!

Por un lado yo vi todo en la pantalla, incluyendo el saldo interesante de una persona que no me pareció muy culta (y por lo tanto candidato para una estafa). Tranquilamente pude haber memorizado el número de documento de esta persona y luego buscarlo en el padrón electoral para saber quién es y dónde vive. Que agradezca que no soy un malviviente...

Por otro lado, cualquiera puede ir al banco simplemente con un número de documento y, sin necesidad de presentar la respectiva identificación, sino sólo con saber el número, obtener el saldo y ver los últimos movimientos de una persona, por ejemplo con algún fin delictivo.

Realmente falta mucha conciencia de lo que es la seguridad y la privacidad de la información. Y no se trata sólo de instituciones bancarias. Cualquiera puede ir al hospital o clínica que sabe frecuenta una persona y decir:

"vengo a confirmar mi próxima cita con el doctor... no me acuerdo el nombre... ah, y tampoco mi número de historia clínica, pero le paso el número de documento y me buscan por el sistema, ¿no?".

Con eso fácilmente de mínima accede al nombre del doctor que después puede buscar en el panel de la pared para conocer la especialidad y tener una idea de las posibles enfermedades que padece esta persona y de máxima hasta se puede llevar un hardcopy de la historia clínica. ¡Eso es privacidad y no macanas!

Estos ejemplos son muestras de que el problema de la seguridad y la privacidad por lo general está localizado entre el teclado y la silla, pero se potencia cuando los sistemas le dan acceso a mucha informacióna personas que están en puestos que no tendrían que tener tanta...

Y por casa, ¿cómo andamos con nuestros sistemas y nuestras políticasde seguridad y privacidad de la información?